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Historia de Menorca

Menorca, tierra de invasiones.

Durante la Edad del Hierro, Menorca vive la cultura talayótica, llamada así porque sus habitantes erigieron numerosas "atalayas" que eran construcciones de piedra defensivas o ceremoniales.

Los primeros en llegar a la isla fueron los fenicios y los griegos, se cree que con carácter comercial y pacífico, y los primeros en conquistarla, año 205 AC, fueron los cartagineses al frente del general Magon, fundador de la ciudad de Mahón.

Naveta de es Tudons
Naveta de es Tudons - Fuente, Wikipedia

Quinto Cecilio Metelo conquistó Menorca para Roma en el año 123 AC. “Portus Magonis”, como llamaban al puerto de Mahón, se convirtió en un importante refugio natural y estratégico y Mahón en una prospera ciudad.

En el año 427 pasó a depender de los vándalos del norte de África y en el 534 del Imperio Bizantino.

Los árabes ocuparon la isla durante casi cuatro siglos, desde el año 903, dejando una profunda huella en la toponimia y también en la pasión de los menorquines por los caballos. Con los árabes, Ciudadela, a la que llamaban Jamma, se convierte en la capital de la isla.

La reconquista llega a Menorca de la mano del Rey Alfonso III el Liberal que expulsa al rais Abu Umar de la isla el 17 de Enero de 1287 y la integra en la corona de Aragón, repoblando la isla con catalanes.

Durante el siglo XVI Menorca vive continuas razzias de los piratas turcos. En 1534 Mahón fue saqueada por el pirata turco Barbarroja y el 9 de julio de 1558, Ciudadela lo fue por el pirata Piali que destruyó la ciudad y cautivó a 3.500 ciudadanos como esclavos.

La isla, durante siglo y medio, estuvo semiabandonada a merced de las razzias moras. Felipe II, para protegerla, mandó construir el fuerte de San Felipe a la entrada del Puerto de Mahon y varias torres de defensa en la costa, entre ellas, la de San Nicolás en Ciudadela.

En el siglo XVIII Menorca, en el marco de la Guerra de Sucesión al trono de España, es conquistada por los ingleses (1713), permaneciendo inglesa, con algunos cortos periodos de dominio francés y español, hasta el Tratado de Amiens (1802) que puso fin a la guerra de secesión e Inglaterra devolvió Menorca a España.

Durante la dominación inglesa el gobernador Kane trasladó la capital a Mahón y Menorca vivió, sobre todo Mahon, su mejor época por la expansión comercial que supuso la presencia en su puerto de la armada inglesa y de los barcos corsarios de pabellón inglés.